
La XII edición de la Fiesta Nacional de la Confluencia convocó en estos cuatro días a 1450000 personas en la Isla 132, número impactante que ubica al festival entre los primeros de la Argentina. No es casualidad. Por el escenario principal brillaron 19 bandas y solistas de todos los estilos, los más escuchados en el país y en el mundo dentro de la música contemporánea.
La carismática María Becerra, quien brilla a nivel internacional y es “la” exponente actual de la música urbana, cerró la noche final con un público que la ovacionó a morir y coreó con fuerza sus temas más populares. A poco de bajar al suelo neuquino hizo un pedido especial a sus fans, que cumplieron: aprendieron y entonaron el estribillo de Tattoo, canción de amor aun no comercializada, que la artista grabará y publicará con las voces que la acompañaron en el festival.
Fue, sin duda, el plato fuerte de la noche con una isla repleta de gente que a medida que bajaba el sol y morigeraba el calor llegaba a borbotones de todos los rincones para escucharla. En el sector preferencial no cabía un alfiler más, y en el campus la situación no fue tan diferente, no se podía divisar donde terminaba el horizonte,
Este último día también estuvieron The La Planta, Natalie Pérez y Un Verano, otros grandes aciertos. Noches anteriores pasaron Tiago PZK, Ke Personajes, Soledad, Los Palmeras, Los Auténticos Decadentes, La Vela Puerca, Las Pelotas, Valentino Merlo, Turf, Angela Leiva, Indios y Juan Fuentes, entre muchos otros.
The La Planta, súper escuchada en Spotify, con 2,5 millones de oyentes mensuales, demostró por su calidad instrumental y la voz tan particular de su líder, Nicolás Choca, el por qué se posiciona como referente de la cumbia uruguaya y su trascendencia en la región rioplatense.
La versatilidad vocal de Natalie Pérez y su facilidad para pasar de un género musical a otro la hacen una cantante inigualable. Sabe jugar con su voz, cálida, embriagante e intensa. Cantó canciones propias, supo cautivar a los neuquinos.
Un Verano, banda relativamente nueva, reúne a cinco grandes músicos y productores argentinos que interpretan experiencias a través de las letras. Para quien los escuchó por primera vez fue una agradable sorpresa, una suerte de conexión emocional y sensorial con voces mágicas (brutal la de Flexo) e instrumentos tocados magistralmente.
Se lucieron SYDERAL y Set y Cina, dos de las bandas de la región ganadoras del certamen Pre Confluencia. Se encargaron de abrir el festival, uno de los momentos más difíciles de cualquier festival multitudinario porque encienden el motor a lo que vendrá. Aportaron calidad musical, mostraron histrionismo y compartieron la vidriera nacional con artistas conocidos. Es sabido que así empezaron muchas de las grandes estrellas de la música.
Una novedad de esta edición fue el sorteo de vehículos sobre casi al final de cada noche. La camioneta Hilux 4×4 0K favoreció a Miriam de los Ríos, con el número 038504. Otros tres autos Toyota Yaris 0K fueron sorteados en cada jornada, y por cosa del destino salieron beneficiadas todas mujeres. Fue gracias al aporte del gobierno provincial a las fiestas populares, a través del Instituto de Juegos de Azar.
A destacar el crecimiento sideral en estos 12 años de la Fiesta de la Confluencia. Es esperado cada año por familias enteras, se transformó en atractivo turístico, mueve la economía de la ciudad y el emprendedurismo, ofrece una programación especial para niños, espacios de recreación, de comida y de descanso.
Un detalle no tan detalle que vale recordar es que en tiempos en que muchas municipalidades suspendieron sus festivales, la de Neuquén decidió mantenerlo y hacerlo a costo cero para los neuquinos mediante un delicado mecanismo logrando, una vez más, un producto exitoso poniendo al festival en lo más alto de la Argentina.